jueves, 22 de enero de 2009

El pívot de cristal que triunfa en la ACB

Curtis Borchardt era uno de las grandes promesas del baloncesto norteamericano. Las mejores universidades del país se «pegaban» por él, un pívot fuerte y con un excelente lanzamiento. Todo iba bien, hasta que una grave lesión de rodilla le alejó de las canchas y del top-10 del draft. Fichó por los Jazz de Raúl López, con el que compartió horas de fisioterapia en la enfermería de de Utah. Una vez recuperado, apenas contó para Jerry Sloan y buscó una salida. La encontró en Memphis, donde llegó a coincidir con Pau Gasol, pero de donde salió sin disputar ningún partido por culpa, una vez más, de las lesiones.
La llamada del Granada le sedujo. Pidió consejo a su amigo Raúl y no se lo pensó. Aquí entendieron que el físico del pívot necesitaba más descansos y con esa receta empezó a rendir como antaño. Fue clave en la salvación del equipo en 2006 y sus números atrajeron el interés de los grandes equipos europeos, pero Borchardt prefirió quedarse para convertirse en un referente de la ACB, algo que ha logrado, con creces, y que hoy espera refrendar ante Felipe Reyes, el único jugador que, a día de hoy, le supera en la estadística.

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