domingo, 1 de febrero de 2009

¡Qué grande Raúl!


Raúl González Blanco ya es el máximo goleador en la historia del Real Madrid, empatado con Alfredo Di Stéfano. El delantero blanco marcó su gol número 307 en partido oficial con el conjunto madridista, lo que le permitió igualar al hoy presidente de Honor del Real Madrid.

Raúl lo celebró sin teatralidad, lo que se agradece, señalándose el nombre y el dorsal, que es su forma de reivindicarse ante los que dudan. Por cierto, cada vez será más difícil hacerlo en público. Quienes cuestionen al capitán tendrán que manifestarse, después del 307, en reuniones clandestinas, como los cristianos en las catacumbas. Hay cifras que no admiten contestación y hay hechos incontestables. Raúl no es sólo su espléndido currículo, su magnífico pasado. El Madrid, que venía de ganar al Depor con un gol de oreja de Raúl, ayer construyó la victoria con otro remate suyo. Volver siempre es no irse nunca.

Se puede admitir, por agitar la subversión, que Raúl ha perdido influencia en el juego del Madrid. Y es verdad que sus movimientos carecen de la agilidad de la rabiosa juventud. Pero en este equipo, ahora mismo, no hay delantero que prometa siquiera lo que ofrece Raúl. Creer lo contrario, confiar en Huntelaar por lo visto hasta el momento, sigue siendo ejercicio de buena voluntad.

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